Por qué mi Slogan

“Voy vendiendo a mi mamá”

Aquí voy a pecar de ambicioso porque desde que pensé en este viaje resolví que lo aprovecharía para intentar varios objetivos, sin presionarme para lograrlos al 100% deseado e imaginado, sino solo “intentándolos” como ya lo dije…

Aquí va la lista:

1- Contarle a la gente que vaya conociendo en el camino quién es mi mamá, a quien llamo “La Autora del Autor” (pues soy compositor y escritor).

2- Escribir un poema con ese título en el cual hago un resumen de quién es ella y por qué es mi heroína favorita

3- Si amanezco musicalmente inspirado una buena mañana le pongo música al poema.

4- Llevar en mi equipaje reproducciones de pinturas al óleo de mi mamá para venderlas por el camino o canjearlas por hospedaje o comida para ayudar así a financiar el viaje.

5- Llevar un disco compacto con una recopilación de mis más recientes producciones musicales (12 canciones en total), también para vender o canjear por la ruta.

6- Cantar una canción o dar un pequeño concierto dialogado con mis canciones dondequiera que me inviten a hacerlo. Puede ser por canje o pagado.

7- Ir escribiendo el Diario de mi viaje como base para un libro que editaré al regresar.

8- Viajar escribiendo poemas y componiendo canciones inspirado en los pueblos o paisajes que vaya visitando.

9- Tomar cuantas fotografías pueda para documentar graficamente mis experiencias de viaje. También si la capacidad de memorias me alcanza hacer algunos videos.

10- Conocer el mayor número de pueblos y ciudades de Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia.

Esos son, palabras más o menos, los Diez Mandamientos de mi viaje

Pero ya he completado algunas de esas tareas…

Aquí les dejo el poema “Voy vendiendo a mi mamá”

Voy vendiendo a mi mamá en pequeñas miniaturas

en trocitos de su alma dibujados en cartón
nido de mil pajaritos, sus preferidas criaturas,
en las que empeña su vida por buscar la perfección

Voy vendiendo a mi mamá por América del Sur,

para darle a conocer al sureño su talento;
en mi moto sin demora por ella me voy de Tour
a cantarle que ella y yo somos libres como el viento

Apenas noventa y cinco ella acaba de ajustar

dándome ejemplos a diario de cómo debo vivir,

aquel que la llame vieja pronto lo va a lamentar

pues ella yo estoy seguro que le va a sobrevivir

De cuántos cuadros pintados mi mamá perdió la cuenta

para que suelte el pincel yo tengo que regañarla
pero apenas me descuido vuelve a sentarse a la mesa
a sacar del cubilete de su magia rosas blancas

Voy vendiendo a mi mamá, lo más valioso que tengo,

en sus óleos de cartón con su alma y con su firma
que después de terminarlos los mira con embeleso
y luego, ¿ pueden creerme?, cuando los vende suspira

Nunca ha podido saber el precio de sus pinturas:
hay que distinguir muy bien entre el precio y el valor;

para mí vale un millón su más simple miniatura
pues allí en ese cartón va su alma y va su amor

Voy vendiendo a mi mamá, Ana Luisa por más señas,

la escritora, bandolista, compositora y artista
la que mi vida me dio y después su vida entera,
mi maestra del amor, mi inmensurable Ana Luisa.

Voy vendiendo a mi mamá, un huracán, una brisa!